Sunday, June 12, 2011

¿Coaching para Padres?

¡Si, por supuesto! Los padres pueden convertirse en excelentes coaches de sus hijos, ya que les apoyan en el día a día.




Como padre, criar a nuestros hijos es notablemente difícil; nuestras preocupaciones parecen ser más grandes hoy en día. Todo padre o madre de familia se ha encontrado sin respuestas frente a sus hijos y hay ocasiones en las cuales ellos parecen tener todas las cartas.

Ser padre de un niño o una niña con TDAH significa de lidiar no sólo con los problemas y retos de cualquier niño hoy en día sino también con las dificultades y características específicas del TDAH.
Entrenamiento para padres de niños/as TDAH te puede brindar una perspectiva externa que puede ser muy valiosa, sin olvidar que somos nosotros los que debemos decidir cómo manejar las situaciones con nuestros hijos/as.

El coaching es particular por cuanto busca soluciones en vez de centrarse en los problemas, lo cual lo hace un proceso dinámico y eficaz. El coaching es centrarse en  lo que podemos hacer en el presente, con miras a mejorar nuestro futuro, lo cual son buenas noticias para todo aquel padre o madre que se sienta agobiado por la vida familiar.

El objetivo del coaching para padres es ayudar a que los padres se conviertan en los coaches o mentores que guíen a sus hijos, a ser personas más felices.

Atrévete a ser Coach de tus hijos. Hoy puedes comenzar.

El Coaching te ayudará a:
Disponer de mejores herramientas para tu propio autoconocimiento y desarrollo.
Aprender a diseñar un nuevo modelo de comunicación que despierte confianza y credibilidad mutua.
Aprender a marcar objetivos y establecer prioridades.
Aprender a explorar y manejar tus emociones.
Fortalecimiento de los vínculos afectivos.
Reconocer las habilidades y talentos propios y de los demás.
Educar en valores
Aprender a poner límites con amor.

¿Quieres saber más sobre el taller de Coaching?

Tuesday, March 13, 2007

Las tareas escolares: ¿Cuánto contribuyen o perturban?


Por Neva Milicic


Muchos padres hacen las tareas escolares de sus hijos cuando éstos se ven sobrepasados y saturados por las exigencias y demandas escolares, algo que supuestamente a ellos les corresponde sólo supervisar. Entonces surge la pregunta obvia sobre la utilidad de las tareas escolares, algo que es respondido en forma muy crítica - y después de una larga revisión de investigaciones sobre el tema- por Alfie Kohn, en su libro "El mito de las tareas escolares", que - hasta donde sé- lamentablemente no ha sido traducido al español.

Y las familias al parecer tienen razón cuando se quejan de no comprender el sentido que tiene llegar del trabajo, cuando padres e hijos están ya agotados, a revisar cómo han hecho una enorme cantidad de tareas, en vez de llegar a regalonearlos y a disfrutar de la relación. Sin referirse siquiera a los dramas familiares que se desarrollan cuando los niños tienen dificultades y al llegar sus padres no han hecho sus deberes.

Kohn sostiene que esta tendencia a sobrecargar a los niños con trabajo para la casa se basaría en la creencia errónea que esta práctica pedagógica desarrollaría el sentido de la responsabilidad y contribuiría a la autodisciplina. Pero argumenta que la evidencia para apoyar estas hipótesis es más que cuestionable.

Algunas de las razones que entrega para repensar el tema de las tareas para la casa son:

- Las tareas escolares constituyen una sobrecarga para los padres: Se ha demostrado que mientras más creativa es la tarea exigida a los niños, mayor es la sobrecarga para los padres, y que mientras más completo es el horario escolar y más recargada la jornada laboral de los padres, mayor es el riesgo que ambos se sientan abrumados por esta obligación y entren en conflictos que no pocas veces derivan en maltrato físico o sicológico.

- Constituyen un factor de estrés: Cuando los niños regresan a sus casas en su mayoría han trabajado más de siete horas, sin contar el tiempo de movilización y las horas dedicadas a las actividades extraprogramáticas. Un estudio publicado en 2002 en estudiantes secundarios mostró que mientras más horas pasaba un niño dedicado a sus tareas, más altos eran los índices de depresión, ansiedad y otros trastornos.

- Crean conflictos familiares: En una gran cantidad de familias los deberes escolares tienen un impacto negativo para la convivencia. Un estudio en niños entre tercero y quinto año básico reporta que un tercio de los padres reconoce gritar más de la cuenta a sus hijos mientras supervisan las tareas. Y éstos, a su vez, relatan sentirse muy ansiosos en la relación. Este fenómeno puede conducir a que el niño asocie aprendizaje con angustia. La pareja también suele resentirse por las inculpaciones recíprocas en relación con la forma en que se aborda el problema.

- Las tareas consumen mucho del poco tiempo disponible del niño para estar con sus padres: Esto es especialmente cierto con colegios muy demandantes o con niños con trastornos del aprendizaje.

En síntesis, no hay que permitir que las tareas dañen la relación con los hijos, ellas deben ocupar un espacio acotado. En Bélgica, por ejemplo, por ley el trabajo para la casa no puede exceder los veinte minutos. No caiga en la tentación de sobreexigir y ser perfeccionista, transformando el espacio de estudio en un conflicto familiar. Las tareas son de los niños, no suyas. Crear hábitos y llegar a acuerdos es importante, pero recuerde que los escolares requieren de tiempo para jugar, socializar y desarrollar otras actividades que favorezcan sus intereses, y que necesitan un clima armónico para desarrollarse emocionalmente.




Tuesday, April 04, 2006

Cinco secretos para inculcar una dieta sana en la familia

Fecha edición: 04-04-2006

Enviar a un amigo Foro ver ranking de artículo Imprimir

Foto Portada

Los doctores norteamericanos James Hill y Susan J. Crockett, autores de la guía familiar de alimentación saludable Betty Crocker's Win at Weight Loss Cookbook, explican que los hábitos alimenticios se forman en el núcleo familiar. Para reforzarlos entregan cinco consejos:

Déjelos elegir

Los padres deben comprar alimentos sanos para la despensa y el refrigerador, para que los niños puedan decidir sus propias opciones. Según los especialistas, esto los hará más responsables cuando estén en la escuela o en casa de amigos.

Bocados sanos

Comer snacks o picotear entrecomidas es inevitable. Por eso se aconseja guardar bocadillos sanos, como galletas de cereal, yogurt y fruta, pero listas para comer, como rebanadas de manzana o zanahoria, mejor que papas fritas.

Establecer límites

La doctora Crockett dice que tratar el alimento chatarra como fruta prohibida es peor, por ello hay que establecer límites, subrayando la idea de que sólo hay que comer cuando hay hambre. No ofrecer alimentos después de comida, a no ser que sus hijos lo pidan. Establecer cantidades limitadas y prohibir comer dentro del auto o delante del computador o la TV.

Porciones fijas

Para racionar las porciones, se recomienda usar como regla una cuchara de sopa, para niños entre 9 y 10 años, usando una cucharada por cada año. Así, para una comida de zanahorias, albóndigas y arroz, para un niño de tres años, sirva tres cucharas de sopa de cada acompañamiento.

Mida lo que coma

Según los especialistas, los padres son muy influenciables en los hábitos de los menores, por lo que beber menos gaseosas, comer sano y jugar al aire libre puede ser un modelo. Asimismo, es beneficioso seguir ritos familiares, cenando o almorzando juntos.